Puedo deciros que entre los profesores de ciencias existe una marcada división:
- los que enseñan contenidos instrumentales,
- los que informan sobre la ciencia.
El problema está en situarse en uno de estos dos "bandos" sin querer mirar al otro. Es una desgraciada forma de hemiplejia cultural que se transmite de generación en generación. Afortunadamente los buenos docentes -y puedo deciros que conozco a bastantes- consideran ambos matices en su quehacer diario.
Analicemos la primera de las posturas. Cada vez que voy a un congreso o a algunas jornadas salgo con la misma sensación: el personal está obsesionado con formar a científicos. Es decir, hay que motivar a los chavales para que estudien carreras de ciencias. ¿Por qué? Es algo que no termino de entender, por qué toda la humanidad debe estar formada de físicos y matemáticos. ¿Quién nos defendería en los juzgados? Las personas que pretenden hacer de chavales de 12 años unos científicos, desde el punto de vista academicista, están malogrando su enseñanza. Basan sus clases en la estructura matemática de las ciencias. De esta forma se da una idea deformada de la ciencia y hace, irremediablemente, que nuestros alumnos huyan despavoridos. Estos profesores se rigen por el curriculum que tienen que impartir y no realizan experimentos porque "hay que dar el temario". Por otra parte, las administraciones presionan, los profesores de cursos superiores presionan, la Universidad está ahí. Razones no les faltan. Pero esta metodología presenta un grave inconveniente que pronunciaré en clave de pesca: se enseñan a hacer los aparejos, no qué es la pesca.
Intentaré explicar qué entiendo por profesores que "informan sobre ciencia". Informar es dar una noticia de algo. Algunos docentes, conscientes de la problemática de la enseñanza de la ciencia actual, pretenden, con buena fe, tratar temas de actualidad científica. Para ello convierten sus clases en informativos científicos sin ton ni son. El problema que atañe esto es que los chavales no acaban entendiendo qué es la ciencia, sólo aprenden los resultados de ésta, los productos de la ciencia. La manufactura de la ciencia no es ciencia, se convierte en mercado. Sigo con la pesca (me ha dado por ahí), es como ir al supermercado a comprar el pescado, pero... ¿de dónde viene?
Esta dicotomía estéril es un gigantesco lastre que pasa inadvertido por las mentes de los profesores. Tratar sólo uno de estos dos aspectos es del todo equivocado: o se sabe montar un anzuelo, sin entender para qué sirve, o se compra el pescado directamente sin saber de dónde viene. ¿No sería más interesante explicar qué es y en qué consiste la pesca? Más adelante, en cursos superiores (bachillerato) cada cual que elija, pero cuando ya todos sepan lo que es la pesca, digo, la ciencia. Bueno, no es tan distinto, la ciencia es "pescar conocimiento de la naturaleza".
Entre estas dos posturas radicalizadas se encuentra la "alfabetización científica". Si se aparcara este complejo de científico reprimido que tenemos en el aula (me incluyo a veces) cuando queremos demostrar cada paso matemático; y si se analizara críticamente cada noticia que damos, iríamos hacia el puerto de la alfabetización científica. Y ésta no es más que tratar, a diario, el método científico en el aula. Y no hacer que los chavales se estudien de memoria una etapas de una metodología que no aplicarían jamás. Enseñar ciencia mediante la epistemología de la ciencia, enseñar ciencia dando las herramientas para entender cualquier proceso. No formar científicos prematuramente, formar futuros ciudadanos alfabetizados científicamente. Al igual que un profesor de literatura no forma escritores de presigio, ni dramaturgos acalorados, tampoco futuros poetas. De hecho, mi experiencia adolescente con la poesía fue decisiva, gracias a profesores como Juan Carlos Fernández Serrato. Me enseñaron a amar la literatura y a no detestar la instrumentación que, en este caso, se refiere a la métrica y otros asuntos que, al menos, conozco en un mínimo grado.
Y olvidarnos de una vez por todas de la división Ciencia y Cultura es la clave para un futuro en el que la ciencia (cultura) sea popular. Ciencia se escribe con "C" de Cultura. La ciencia es cultura, y hay que decirlo a boca abierta, sin tapujos, sin complejos. ¿Por qué tenemos que decir Cultura Científica? ¿Alguien dice hoy Cultura Literaria o Cultura Histórica? ¿Cuándo quitaremos el apellido a Cultura Científica? O ponerle el apellido a todo sería otra solución: Cultura Literaria, Cultura Científica, etc.
Me reitero, pásalo, díselo a tus vecinos, cuelga un cartel en tu balcón:
Analicemos la primera de las posturas. Cada vez que voy a un congreso o a algunas jornadas salgo con la misma sensación: el personal está obsesionado con formar a científicos. Es decir, hay que motivar a los chavales para que estudien carreras de ciencias. ¿Por qué? Es algo que no termino de entender, por qué toda la humanidad debe estar formada de físicos y matemáticos. ¿Quién nos defendería en los juzgados? Las personas que pretenden hacer de chavales de 12 años unos científicos, desde el punto de vista academicista, están malogrando su enseñanza. Basan sus clases en la estructura matemática de las ciencias. De esta forma se da una idea deformada de la ciencia y hace, irremediablemente, que nuestros alumnos huyan despavoridos. Estos profesores se rigen por el curriculum que tienen que impartir y no realizan experimentos porque "hay que dar el temario". Por otra parte, las administraciones presionan, los profesores de cursos superiores presionan, la Universidad está ahí. Razones no les faltan. Pero esta metodología presenta un grave inconveniente que pronunciaré en clave de pesca: se enseñan a hacer los aparejos, no qué es la pesca.
Intentaré explicar qué entiendo por profesores que "informan sobre ciencia". Informar es dar una noticia de algo. Algunos docentes, conscientes de la problemática de la enseñanza de la ciencia actual, pretenden, con buena fe, tratar temas de actualidad científica. Para ello convierten sus clases en informativos científicos sin ton ni son. El problema que atañe esto es que los chavales no acaban entendiendo qué es la ciencia, sólo aprenden los resultados de ésta, los productos de la ciencia. La manufactura de la ciencia no es ciencia, se convierte en mercado. Sigo con la pesca (me ha dado por ahí), es como ir al supermercado a comprar el pescado, pero... ¿de dónde viene?
Esta dicotomía estéril es un gigantesco lastre que pasa inadvertido por las mentes de los profesores. Tratar sólo uno de estos dos aspectos es del todo equivocado: o se sabe montar un anzuelo, sin entender para qué sirve, o se compra el pescado directamente sin saber de dónde viene. ¿No sería más interesante explicar qué es y en qué consiste la pesca? Más adelante, en cursos superiores (bachillerato) cada cual que elija, pero cuando ya todos sepan lo que es la pesca, digo, la ciencia. Bueno, no es tan distinto, la ciencia es "pescar conocimiento de la naturaleza".
Entre estas dos posturas radicalizadas se encuentra la "alfabetización científica". Si se aparcara este complejo de científico reprimido que tenemos en el aula (me incluyo a veces) cuando queremos demostrar cada paso matemático; y si se analizara críticamente cada noticia que damos, iríamos hacia el puerto de la alfabetización científica. Y ésta no es más que tratar, a diario, el método científico en el aula. Y no hacer que los chavales se estudien de memoria una etapas de una metodología que no aplicarían jamás. Enseñar ciencia mediante la epistemología de la ciencia, enseñar ciencia dando las herramientas para entender cualquier proceso. No formar científicos prematuramente, formar futuros ciudadanos alfabetizados científicamente. Al igual que un profesor de literatura no forma escritores de presigio, ni dramaturgos acalorados, tampoco futuros poetas. De hecho, mi experiencia adolescente con la poesía fue decisiva, gracias a profesores como Juan Carlos Fernández Serrato. Me enseñaron a amar la literatura y a no detestar la instrumentación que, en este caso, se refiere a la métrica y otros asuntos que, al menos, conozco en un mínimo grado.
Y olvidarnos de una vez por todas de la división Ciencia y Cultura es la clave para un futuro en el que la ciencia (cultura) sea popular. Ciencia se escribe con "C" de Cultura. La ciencia es cultura, y hay que decirlo a boca abierta, sin tapujos, sin complejos. ¿Por qué tenemos que decir Cultura Científica? ¿Alguien dice hoy Cultura Literaria o Cultura Histórica? ¿Cuándo quitaremos el apellido a Cultura Científica? O ponerle el apellido a todo sería otra solución: Cultura Literaria, Cultura Científica, etc.
Me reitero, pásalo, díselo a tus vecinos, cuelga un cartel en tu balcón:
Ciencia se escribe con C de Cultura
Actualización 25 de febrero de 2008. 13:30h
Me parece interesante el curso de verano de la UNED sobre la asignatura "Ciencias para el mundo contemporáneo". Jesús Zamora Bonilla es uno de los profesores, y esto es una carta de garantía, sólo tenéis que echar un vistazo a su blog para imaginar la calidad que emana de sus letras. Mas información el el propio blog de Jesús.
Por otra parte, y relacionado con el tema, en Yo no soy el chófer de Einstein, Juan Miguel hace una magnífica reflexión acerca del importante papel del periodismo científico en la alfabetización científica de los ciudadanos.
No podéis dejar de leer ambas contribuciones.
Por otra parte, y relacionado con el tema, en Yo no soy el chófer de Einstein, Juan Miguel hace una magnífica reflexión acerca del importante papel del periodismo científico en la alfabetización científica de los ciudadanos.
No podéis dejar de leer ambas contribuciones.











6 Déjame tu opinión:
Que razón tienes... Y que difícil es que la gente entre en razón con lo de que la Ciencia es Cultura. Tenemos que movilizarnos como bien dices y hacer que se cumpla la igualdad Ciencia=Cultura.
Un saludo.
Voy a contar mi caso, que me consta que no es tan extraño, para exponer como pienso. Me considero una persona con una capacida intelectual media, incapaz de abarcar de forma eficaz las ciencias naturales y las sociales, y por convicción (y tal vez también por circunstancias de mi entorno) me decanté por las segundas desde pequeño. Soy muy ''de letras'', no conceptualizo bien con símbolos y operaciones matemáticas (ya me tiene jodido la estadística de mi carrera) y me cuesta mucho entender los modelos físicos y químicos de la realidad. No fui un buen alumno en ciencias ''puras'',y la responsabilidad es sólo mía, pero también el profesorado de estas áreas y los planes didácticos podrían haber hecho más. Funcionaba bien con los profesores del segundo tipo, pero con los del primero me pegaba unos hostiones de espanto...pasábamos de año a año de un profesor de un tipo al otro de otro, y en teoría debería haber sido un aprendizaje complementario, mas no lo fue. ¿Por qué? Pasos educativos demasiado bruscos, poca explicación de la proyección en el mundo real de los conocimientos adquiridos, y, sobre todo, un aluvión de datos sobre unos alumnos que no tienen por qué tener mucha idea de cómo funciona la ciencia, y lo que es el método científico. Es que si no te enseñan eso, ¿cómo vas a aprender lo siguiente? Es como enseñar a escribir a quien no sabe leer.
Desde que empecé la carrera, he estudiado cosas de filosofía de la ciencia y me resulta mucho más fácil que antes entender ciertas cosas. Si me hubiesen enseñado algo de eso antes de soltarme un torrente de datos abstractos, probablemente ahora recordaría algo más de un (a ojo) 5% de lo que un día me aprendí para aprobar la Física, Química, Matemáticas y Biologia de la ESO. Bastante gente me ha contado cosas parecidas, supongo que no son casos aislados, que subrayan la necesidad de una perpectiva que sintetice las de los bandos actuales.
Un saludo, y felicidades por la entrada.
carlos:
Un placer que estés de acuerdo
max:
Tu historia me suena, es muy común a muchos "sufridos" ex-adolescentes. Tu testimonio es importante, y el de todas las generaciones que sufren esta barbaridad que se hace hoy con la ciencia. No entiendo porque no se pregunta a los jóvenes ¿qué recuerdas de las clases de física? ¿te gustaban? Dejemos de buscar el fallo en los estudiantes, planteamos mal las cosas.
Oye, max, una pregunta ¿qué estudias? ¿filosofía? Creo que ya m e lo dijiste...
Una de las cosas que más me sorprendieron al empezar el estudio de las oposiciones a secundaria es la extensión enciclopédica de los planes de estudio. Al menos, sobre el papel; otra cosa es en qué queden en la práctica docente. En cualquier caso, es como si hubiera una competición por ver qué asignatura acumula más contenidos. Es bastante absurdo, si se considera desde la perspectiva de la utilidad de todos esos conocimientos. Tiro piedras contra mi propio tejado, pero me parece que, poniendo como ejemplo la filosofía, repetir año tras año una vulgarización escolástica del libro VII de La República es una pérdida de tiempo casi completa, y la mejor manera de que los chavales pierdan cualquier tipo de interés que pudieran tener por Platón en particular y por la filosofía en general.
Razón no te falta, Albert, la filosofía y la ciencia (hermanas) se enseñana atiborradas de contenidos y espantan a los escolares
Estudio Sociología (ya son ganas xD).
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